Carta de mi Mama
Hace tanto que no posteo nada, ando con pocas ganas, solamente les dejo esta carta que escribió mi vieja después que nos robaron otra vez mi casa. Les cuento para el que no sepa que mis viejos no viven en el conurbano y nada por el estilo, viven en Carlos Casares en una ciudad/Pueblo con menos de 25.000 habitantes, donde casi todos se conocen.
Estoy triste. Si, realmente triste. En la nochebuena volvieron a entrar ladrones en mi casa, llevándose, además de dinero producto de nuestro trabajo diario, nuestra tranquilidad, nuestra sonrisa y nuestra paz.
Estoy triste también por mi familia, a la que arruinamos la cena cuando la alarma nos llamó para avisarnos que nos estaban robando; por mi mamá que no pudo dormir en toda la noche pensando en nosotros, por mis hijos que vinieron ilusionados, a pasar las fiestas con nosotros; por mi marido que atiende su negocio desde las 8 hs hasta las 23.30hs, todos los días y de forma continuada, amable y seriamente, a pesar del cansancio y de los vaivenes económicos. También estoy triste por mí, que, a pesar de ser optimista por naturaleza, esta vez me vencieron, me derrotaron y me apagaron la sonrisa.
Ya nos robaron en otra oportunidad – dos veces el domicilio – y jamás apareció nada, ni los objetos ni la identificación de los mal vivientes.
También estoy triste porque no podemos ir a ningún lado: ni a pasear, ni de vacaciones ni siquiera a la Fiesta del Girasol, porque no disfrutamos nada, pensando que nos están robando.
Sólo quería contarles como me siento, ante la impotencia de no poder hacer nada más que esto: escribirles estas líneas para que sepan por qué no tengo ganas de sonreír, como lo he hecho siempre.


